Una de las esculturas históricas más importantes de Buenos Aires comenzó el camino para recuperar su aspecto original. La Fuente Monumental, cuyas piezas quedaron repartidas entre distintos puntos de la capital durante más de cien años, será restaurada y reconstruida para volver a lucir como un conjunto en el Parque Tres de Febrero.
El proyecto contempla reunir las figuras y estructuras que permanecieron instaladas en diferentes espacios públicos. Hasta ahora, para conocer parte de la obra era necesario recorrer distintos sectores de la ciudad, ya que algunas esculturas se encuentran en la zona de la avenida de Mayo y la avenida 9 de Julio, otras en el Museo de la Imaginación y el Juego, en Puerto Madero, y una figura de Neptuno permanece en la plaza República de Serbia, en Palermo.
La fuente fue inaugurada en 1903, frente a la Casa Rosada, como parte del paisaje monumental de la época. Sin embargo, alrededor de 1920 fue desmontada para instalar en ese lugar el monumento a Cristóbal Colón. Sus componentes terminaron dispersos y, con el paso de las décadas, la composición original quedó incompleta.
La recuperación contempla una intervención integral sobre las piezas. Los trabajos incluirán la limpieza de los metales, la eliminación de pinturas agregadas posteriormente, el tratamiento de las zonas deterioradas y la reproducción de los elementos que se perdieron. También se restaurarán los detalles ornamentales para devolverle al conjunto su diseño original.
La puesta en funcionamiento de la fuente requerirá, además, nuevas instalaciones hidráulicas, tuberías para la circulación del agua, bombas y un sistema de alimentación eléctrica. Antes de iniciar los traslados, las esculturas fueron fotografiadas y escaneadas para elaborar modelos digitales que permiten analizar sus dimensiones y el estado de conservación de los materiales.
El destino definitivo será la plaza República de Croacia, en el cruce de la avenida de los Ombúes y Valentín Alsina, dentro del Parque Tres de Febrero. La elección del lugar también tiene un fundamento histórico: estudios sobre antiguos diseños paisajísticos de Carlos Thays identificaron que el sector había sido contemplado para instalar una fuente, una idea que no llegó a concretarse en aquel momento.
La intervención tiene un plazo estimado de diez meses e incluye mejoras en el espacio público que rodeará a la obra, además de adecuaciones en los lugares donde actualmente se encuentran las esculturas. El objetivo es que la fuente vuelva a integrarse al paisaje urbano como una pieza completa y pueda ser apreciada en su dimensión original.
Diseñada por Mathurin Moreau y Paul Liénard y fabricada por la fundición artística francesa Val d’Osne, la fuente forma parte de una tradición ornamental que dejó huellas en distintas ciudades del mundo. Existen conjuntos similares en Mendoza, Río de Janeiro y Ashford, Inglaterra, que sirven como referencia para recuperar los elementos que faltan en la versión porteña.
La restauración busca recuperar mucho más que una estructura decorativa. También apunta a reconstruir una parte de la historia urbana que quedó fragmentada durante generaciones. Una vez finalizados los trabajos, las figuras que durante décadas permanecieron separadas volverán a formar parte de un mismo conjunto en uno de los espacios verdes más emblemáticos de Buenos Aires.

