Con la intención de reducir demoras y mejorar la atención de los pacientes, el Hospital Durand puso en marcha un proyecto de transformación que cambiará la distribución de varios de sus sectores clave. La intervención alcanza más de 3.100 metros cuadrados entre la planta baja y el subsuelo, y apunta a resolver una dificultad habitual en los grandes establecimientos sanitarios: la circulación de personas, profesionales e insumos entre áreas que necesitan trabajar de manera coordinada.
Uno de los cambios más importantes será la incorporación de salas especialmente preparadas para realizar prácticas médicas que hoy requieren espacios específicos. Allí se podrán llevar adelante endoscopías, colonoscopías y otros procedimientos de mediana complejidad, con sectores destinados a la recuperación de los pacientes. La intención es que estas intervenciones puedan resolverse sin ocupar los quirófanos, que quedarían disponibles para operaciones de mayor complejidad.
La reorganización también alcanzará al diagnóstico por imágenes. El servicio tendrá una recepción centralizada y espacios de espera distribuidos de acuerdo con los estudios que deba realizar cada persona. Además, se mejorará la conexión con el sector de tomografía para evitar desplazamientos innecesarios dentro del edificio.
Otro movimiento importante será el traslado de Angiografía al subsuelo. El área contará con más superficie y una distribución que permitirá separar los recorridos de pacientes ambulatorios, personas internadas y trabajadores del servicio.
La Farmacia Central también dejará atrás su actual distribución en distintos espacios para concentrar sus actividades en un único sector. El nuevo esquema incluirá una entrada diferenciada para proveedores, con el propósito de ordenar el abastecimiento y evitar cruces con la circulación habitual de pacientes.
La planta baja tendrá además un nuevo destino para el espacio que quedará libre tras el traslado del angiógrafo: allí se proyecta habilitar consultorios de Gastroenterología, lo que permitirá ampliar los lugares disponibles para la atención ambulatoria.
Los trabajos fueron divididos en cuatro fases para que el establecimiento pueda continuar atendiendo mientras se desarrollan las modificaciones. La secuencia contempla primero la mudanza de la farmacia, luego la reorganización de Imágenes, la construcción de las nuevas salas de procedimientos y, finalmente, la puesta en funcionamiento de los consultorios.
La renovación representa un cambio en la organización interna de uno de los hospitales generales más importantes de Caballito. Más allá de las modificaciones edilicias, el objetivo es que los pacientes puedan acceder a estudios y prácticas médicas con circuitos más ordenados y que los equipos de salud dispongan de espacios mejor adaptados a las necesidades de cada servicio.

