La unidad del piso 14, con 475 metros cuadrados cubiertos y casi 300 de terrazas, está publicada por 2,6 millones de dólares. Es una pieza única del patrimonio arquitectónico de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
El legendario penthouse del piso 14 del edificio Kavanagh, en pleno corazón de Retiro, fue puesto nuevamente en el mercado. Se trata de la unidad que, en los años treinta, había sido reservada por Corina Kavanagh, la visionaria empresaria detrás de la obra. Su precio actual de publicación asciende a 2.600.000 dólares, mientras que las expensas mensuales rondan los 2.100.000 pesos.
La propiedad, distinguida tanto por su ubicación frente a la Plaza San Martín como por su carga simbólica dentro de la historia porteña, ofrece una experiencia arquitectónica única. Ocupa toda la planta del piso 14 del edificio, con una superficie cubierta de 475 metros cuadrados y 300 adicionales de terrazas privadas. Desde allí se obtiene una vista panorámica de 360 grados, con orientación hacia el Río de la Plata, el skyline urbano y el verde del barrio de Retiro.
De tal modo, esta unidad combina cinco suites, dos de ellas con acceso a terrazas propias, un living comedor de gran amplitud, cocina con comedor diario, lavadero, dependencia de servicio con baño, tres terrazas principales, doble circulación interna y ascensor privado con ingreso directo desde el núcleo principal del edificio.
En este sentido, se trata de una propiedad intervenida en los años 2000, pero que conserva elementos originales que refuerzan su carácter patrimonial: griferías de época, herrajes con diseño, baños revestidos en mármol, columnas jónicas en la proa y vegetación en las terrazas. Cabe destacar que dichas columnas fueron solicitadas expresamente por Corina Kavanagh, quien prefería referencias al academicismo francés por sobre los lineamientos racionalistas que dominaban el diseño moderno de la época.
Asimismo, el edificio fue construido entre 1934 y 1936, por encargo de la propia Kavanagh y con la intervención de los arquitectos Gregorio Sánchez, Ernesto Lagos y Luis María de la Torre, junto al ingeniero Rodolfo Cervini. Su estructura, completamente realizada en hormigón armado, fue pionera en América Latina, al igual que sus tecnologías: incorporó ascensores de alta velocidad y un sistema central de aire acondicionado, elementos de vanguardia en aquellos años.
El edificio Kavanagh fue concebido como una respuesta moderna a los palacios tradicionales, orientado a familias de alto poder adquisitivo que buscaban confort sin resignar estilo. Con su volumetría escalonada y su forma de proa, se integra de forma natural al entorno de la Plaza San Martín. En este marco, su diseño obtuvo numerosos premios y, en 1999, fue declarado Monumento Histórico Nacional. Posteriormente, en 2017, la Unesco lo incorporó al listado del Patrimonio Mundial de la Arquitectura Moderna.
En tanto, desde su construcción, el edificio fue protagonista de una leyenda popular que vincula a Corina Kavanagh con una supuesta relación amorosa con un miembro de la familia Anchorena. Según esta versión, la empresaria habría ordenado levantar la torre para bloquear la vista desde el Palacio Anchorena a la Basílica del Santísimo Sacramento. Sin embargo, expertos en historia urbana aseguran que no hay documentos que respalden esta versión y coinciden en que se trata de un mito sin fundamentos.
Por su parte, la unidad del piso 14 fue atravesando distintas etapas. Cambió de propietarios en diversas oportunidades y, más recientemente, fue objeto de una remodelación de alta calidad. A su estructura original se sumaron mejoras como pisos de mármol travertino, renovación de la instalación eléctrica, actualización de los sistemas de climatización y mobiliario moderno en cocina. Esta combinación de historia, confort y diseño la convierte en una pieza de deseo para quienes valoran tanto el legado arquitectónico como el lujo residencial.
Actualmente, la unidad aparece listada como 14A en portales inmobiliarios como ZonaProp, bajo la comercialización de M\&M Propiedades. Según los registros del mercado, su valor sufrió una fuerte depreciación en las últimas décadas. En 2007, la misma unidad había sido publicada por 7,9 millones de dólares. La cifra actual representa una baja cercana al 68%, un dato relevante en un segmento de mercado caracterizado por la escasa oferta y el alto valor patrimonial.
En la misma línea, se supo que hubo consultas de compradores tanto locales como del exterior, incluidos empresarios, figuras del espectáculo y deportistas. El atractivo radica en la amplitud del espacio, el carácter único de la unidad y su ubicación estratégica. Además, el edificio ofrece servicios de categoría: seguridad las 24 horas, ascensoristas, portería permanente y mantenimiento general, lo que se refleja en el monto de las expensas, pero también en la calidad de vida.
El Kavanagh, con sus 31 pisos, 105 departamentos y 12 ascensores, fue en su momento el rascacielos más alto de Sudamérica, con una altura de 120 metros. A su vez, se convirtió en un ícono del Art Decó porteño y aún hoy es objeto de estudio en facultades de arquitectura por su valor histórico y su innovación técnica.

