Familiares, amigos y vecinos se reunirán desde las 18 en el Parque Centenario para reclamar la libertad de las 48 personas que aún permanecen secuestradas por Hamas, al cumplirse dos años del ataque perpetrado contra Israel. El encuentro busca transformar el dolor en un acto público de esperanza y unidad.
A dos años de la masacre perpetrada por la organización terrorista Hamas, familiares y amigos de los secuestrados realizarán esta tarde un abrazo simbólico en el Parque Centenario, en el corazón de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. La convocatoria, que comenzará a las 18, tiene como eje central exigir la liberación de los 48 rehenes que todavía permanecen en poder del grupo palestino, en una jornada que combina el reclamo por justicia con un mensaje de resistencia y solidaridad.
El encuentro se desarrollará bajo el emblema del lazo amarillo, símbolo de esperanza y fortaleza frente al dolor compartido. En el comunicado difundido por los organizadores, se destaca que la acción será “un gesto colectivo, simple, pero inmenso”, en el que los presentes se unirán “bajo el lazo amarillo, símbolo de esperanza y fuerza, para gritar con el corazón en alto: ¡Que vuelvan todos los secuestrados ya!”. La propuesta apunta a que cada persona que asista se convierta en parte activa del reclamo, sin dejar espacio a la indiferencia.
Entre los rehenes que aún permanecen cautivos desde el 7 de octubre de 2023 figuran los ciudadanos argentinos Eitan Horn, Ariel Cunio, David Cunio y Lior Rudaeff. Ese día, la organización islamista irrumpió en el festival Nova y en distintas localidades israelíes, dejando un saldo de más de 1.200 civiles asesinados y 252 personas secuestradas. Los ataques incluyeron violaciones, torturas y otras formas de violencia extrema contra víctimas indefensas, lo que provocó una conmoción mundial.
Los impulsores del acto remarcaron que la convocatoria busca involucrar activamente a toda la sociedad. “Este día no habrá espectadores. Seremos presencia, voz y abrazo de quienes aún esperan regresar. Nos une el dolor, pero más fuerte aún nos une la convicción de que la vida y la libertad valen más que cualquier silencio o indiferencia”, expresaron en el texto de difusión. La iniciativa pretende así ampliar el reclamo más allá de las comunidades directamente afectadas, en un llamado a la empatía y al compromiso ciudadano.
La invitación se extiende a todas las personas que deseen sumarse a la manifestación, sin distinción de credos o nacionalidades. “A toda la ciudadanía a acercarse, participar y multiplicar este pedido urgente por la liberación. Porque cada persona cuenta. Porque cada abrazo es un grito colectivo que no puede ser callado”, concluye el comunicado de los organizadores. De esta manera, el Parque Centenario se convertirá en un punto de encuentro para quienes desean expresar su solidaridad y mantener viva la memoria de las víctimas.
En el mismo marco conmemorativo, la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) difundió un video a través de la red social X para rendir homenaje a las víctimas y repudiar el ataque. “A dos años del 7 de octubre. El ataque terrorista de Hamas en Israel asesinó bebés, violó mujeres y secuestraron cientos de civiles”, expresó la entidad, que representa a las instituciones judías argentinas. En el mensaje, la DAIA también señaló que se trató de “un atentado sangriento que dio comienzo el 7O (7 de octubre) pero que continuó con una planificada ola de antisemitismo a nivel mundial”.
El video de la organización busca no solo recordar el horror vivido, sino también subrayar la persistencia del antisemitismo y la necesidad de mantener activa la memoria colectiva frente a la violencia. La producción incluye imágenes del ataque y testimonios de sobrevivientes, con un tono que combina dolor y resistencia.
Más allá de las cifras, las historias personales revelan la magnitud humana de aquella tragedia. Entre los sobrevivientes se encuentra Sergio Kohan, un argentino que emigró a Israel en 2019 junto a su esposa y sus dos hijos. En diálogo con Infobae, recordó el momento en que tres miembros de Hamas irrumpieron en su casa, en el kibutz Ein Hashlosha. La familia logró salvarse gracias al refugio que habían construido como cuarto de seguridad, lo que les permitió resistir las horas más críticas del ataque.
Tras aquella noche de terror, los Kohan debieron abandonar su hogar y vivir durante meses en un hotel, hasta que finalmente pudieron regresar a su casa recién en agosto de este año. Su historia refleja la resiliencia de cientos de familias que debieron rehacer su vida después del horror y que hoy acompañan desde distintos países el reclamo por la liberación de los rehenes.

