Las ramas de los árboles que tapan una luminaria o dificultan la visión de una cámara de seguridad pueden convertirse en un problema en la vía pública. Por eso, durante todo el año se realizan intervenciones puntuales en distintos barrios para despejar estos elementos sin afectar el arbolado.
El trabajo está a cargo de cuadrillas especializadas que detectan aquellos ejemplares cuyas ramas interfieren con la iluminación de calles y avenidas o con el funcionamiento de las cámaras del sistema de monitoreo.
La tarea se realiza en coordinación con las áreas responsables de la seguridad y el alumbrado. Cuando una cámara pierde parte de su campo visual, el Centro de Monitoreo Urbano solicita la intervención. Algo similar ocurre cuando la vegetación reduce la iluminación de una calle: el área de Alumbrado Público informa el inconveniente para que sea evaluado.
Los vecinos también pueden alertar sobre este tipo de situaciones. A través de Gestión Colaborativa pueden solicitar que se revise un árbol que esté bloqueando una luminaria o una cámara. Luego, un inspector analiza el lugar y determina qué intervención corresponde realizar.
Estas podas se diferencian de las tareas habituales de mantenimiento porque responden a una necesidad concreta de seguridad y pueden efectuarse en cualquier época del año. La intervención se concentra únicamente en las ramas que generan el obstáculo, evitando realizar cortes innecesarios.
La medida busca mantener despejados los puntos de iluminación y vigilancia, al mismo tiempo que se conserva el arbolado urbano. El objetivo es que las calles cuenten con una mejor visibilidad durante la noche y que las cámaras puedan registrar correctamente los espacios públicos.

