Las reservas naturales de Buenos Aires atraviesan una época del año en la que las condiciones del ambiente pueden favorecer la aparición y propagación de incendios. La combinación de vegetación seca, temperaturas elevadas y viento convierte cualquier descuido en una situación potencialmente peligrosa.
En estos espacios, una colilla mal apagada, una chispa o una fogata pueden ser suficientes para iniciar un foco. Por eso, quienes recorran las reservas deben tomar algunas precauciones básicas y respetar las normas establecidas para reducir los riesgos.
Uno de los principales cuidados consiste en no fumar ni encender fuego dentro de las áreas naturales. Tampoco deben arrojarse cigarrillos, fósforos u otros objetos que puedan provocar una combustión. Los residuos, además de afectar el ambiente, pueden convertirse en combustible cuando quedan en contacto con pastizales o vegetación seca.
También es importante mantenerse dentro de los circuitos habilitados. Salirse de los senderos puede dañar sectores sensibles del ecosistema y dificultar una eventual intervención de los equipos que deben ingresar ante una emergencia.
La prevención se complementa con tareas que se realizan de manera permanente en las reservas. El mantenimiento de senderos, cortafuegos y señalización forma parte de las medidas destinadas a reducir la posibilidad de propagación de las llamas y facilitar el acceso de los equipos de respuesta.
Ante una emergencia, la Ciudad cuenta además con una Brigada de Incendios Forestales, integrada por unos 20 especialistas preparados para detectar y combatir focos en áreas naturales. En las reservas de Costanera Sur y Ciudad Universitaria-Costanera Norte también se reforzaron recursos e infraestructura para mejorar la capacidad de respuesta.
Qué hacer si aparece humo o fuego
Si durante una recorrida alguien detecta humo, llamas o un principio de incendio, la recomendación es dar aviso inmediatamente al personal del lugar y retirarse del sector. No es conveniente intentar apagar el fuego sin capacitación ni equipamiento, ya que las condiciones pueden cambiar rápidamente y poner en riesgo a las personas.
Las reservas porteñas son refugio de numerosas especies y cumplen una función ambiental clave dentro de la ciudad. Su conservación no depende únicamente de los trabajos de mantenimiento: también requiere de conductas responsables por parte de quienes las visitan.

