El Hospital Ramos Mejía sumó una nueva prestación que amplía la capacidad de atención de la salud pública porteña. El establecimiento de Balvanera fue autorizado para realizar trasplantes de médula ósea en adultos y se convirtió en el primero de la red pública de la Ciudad en ofrecer este tratamiento de alta complejidad.
La habilitación fue otorgada por el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (INCUCAI), organismo que establece los requisitos para el funcionamiento de este tipo de unidades. Con esta autorización, el hospital puso en condiciones de funcionamiento su área específica para trasplantes.
La incorporación resulta especialmente relevante para el tratamiento de distintas enfermedades oncohematológicas, en las que el trasplante puede formar parte de la estrategia terapéutica. Hasta ahora, los pacientes adultos que necesitaban este procedimiento debían ser derivados fuera de la red pública porteña.
El nuevo servicio cuenta con un equipo interdisciplinario integrado por especialistas en hematología y personal de enfermería que recibió capacitación específica antes de la apertura de la unidad. La preparación se desarrolló durante seis meses en el Hospital Italiano, donde los profesionales pudieron participar de procedimientos reales y conocer los protocolos utilizados en este tipo de tratamientos.
Durante esa etapa, el equipo intervino en más de 20 trasplantes alogénicos, además de participar en procedimientos autólogos. La experiencia permitió entrenarse en aspectos fundamentales como el manejo de pacientes inmunocomprometidos, la prevención de infecciones y la atención de posibles complicaciones.
El Ramos Mejía ya contaba con una estructura especializada en hematología y con una sala propia de internación para estos pacientes. La creación de la unidad de trasplantes permite ampliar ese perfil y sumar una práctica que requiere infraestructura específica y personal altamente entrenado.
A partir de esta habilitación, los adultos con indicación de trasplante podrán acceder a la evaluación, tratamiento y controles posteriores dentro de la red pública de la Ciudad, de acuerdo con cada caso clínico.
La puesta en marcha del servicio también fortalece el rol del Ramos Mejía como centro especializado en enfermedades de la sangre y amplía la capacidad del sistema sanitario porteño para atender tratamientos que hasta el momento tenían una oferta más limitada dentro del sector público.

