La galería del barrio de La Boca presenta hasta el 14 de agosto dos instalaciones que exploran la imagen, la palabra y la experiencia corporal: una obra envolvente de Olivia Funes Lastra y una propuesta conceptual de Victoria García Valenzuela basada en inteligencia artificial.
En el corazón del barrio de La Boca, la galería Ungallery (Ministro Brin 1335) abrió sus puertas a una doble propuesta artística que invita a la contemplación activa y al cruce entre lenguajes. Hasta el 14 de agosto, el espacio exhibe las muestras “Era un lugar Azul” de Olivia Funes Lastra, en planta baja, y “Eva y la poética del agua” de Victoria García Valenzuela, en el primer piso. Ambas creaciones dialogan desde abordajes estéticos distintos, pero coinciden en explorar los vínculos entre palabra, imagen y cuerpo.
La obra de Funes Lastra, curada por Javier Soria Vázquez, se presenta como una instalación inmersiva y multisensorial que combina pintura, texto, video y sonido. En este sentido, el recorrido por la sala configura una especie de archipiélago visual y sonoro. Las piezas están dispuestas como islotes habitables que el público puede transitar, generando una experiencia física que desafía la pasividad tradicional del espectador.
Asimismo, la palabra tiene un rol protagónico en múltiples formatos: en letras de gran escala, en pequeñas hojas, proyectada sobre telas translúcidas o reproducida a través de parlantes estratégicamente ubicados. De tal modo, a medida que se avanza en el espacio, emergen relatos fragmentarios, algunos con una impronta poética, que expanden la percepción de las imágenes y de los materiales utilizados. Esta instalación apela a los sentidos desde una perspectiva orgánica y experimental, proponiendo una relación directa entre el cuerpo del espectador y el universo simbólico de la obra.
En tanto, la propuesta de Victoria García Valenzuela, bajo la curaduría de Agustina Rinaldi, se centra en la relación entre lo visual, lo verbal y lo tecnológico. “Eva y la poética del agua” es una instalación basada en una fotografía analógica que la artista tradujo al lenguaje digital para trabajar con una inteligencia artificial entrenada especialmente para el proyecto. Este algoritmo, que la autora bautizó como Eva, fue alimentado con un corpus de poesías escritas por mujeres argentinas y españolas desde 1920.
En la misma línea, la obra no se limita a repetir o reproducir el material de origen: Eva interpreta, reescribe y genera un diálogo sensible con esas voces del pasado que, en muchos casos, fueron silenciadas. Así, la instalación activa una poética expandida donde el agua y la memoria se funden, al tiempo que propone una nueva mirada sobre la inteligencia artificial. Por su parte, García Valenzuela plantea un cambio de paradigma: en lugar de concebir la máquina como una herramienta productiva, sugiere una relación colaborativa y horizontal entre el algoritmo y la sensibilidad humana.
De esta manera, la obra interpela tanto la dimensión estética como la política, al recuperar voces femeninas que abordaron temas como los territorios, las luchas, los afectos y las identidades. El resultado es un dispositivo artístico que difumina las fronteras entre lo humano y lo artificial, entre lo visual y lo poético, abriendo preguntas sobre el rol de la tecnología en la creación contemporánea.
Ambas exposiciones comparten una mirada reflexiva sobre el lenguaje y su potencia transformadora. Si bien lo hacen desde soportes y recursos distintos, el recorrido por Ungallery propone un tránsito entre mundos, donde el espectador es parte activa del proceso artístico.
Con esta doble inauguración, la galería ubicada en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se posiciona como un espacio que estimula el cruce entre disciplinas y promueve experiencias sensibles que trascienden lo visual. Tanto Funes Lastra como García Valenzuela ofrecen propuestas potentes que invitan a detenerse, observar y escuchar, en un tiempo donde el arte busca nuevas formas de conexión con el presente y con la memoria.