miércoles 25 marzo, 2026
Sociedad

Se cumplen 111 años del bodegón Roque en el barrio de Boedo

El Bodegón Roque se alza incólume a los avatares del tiempo después de 111 años. Está ubicado en el cruce de las calles Quintino Bocayuva e Inclán; parece no haberse detenido el reloj para este restaurant. El aire es su interior es profundamente familiar tal vez justamente debido a su historia en el barrio. Es difícil mantenerse vigente sin cambiar las características que lo hacen auténtico, pero este establecimiento sin duda lo logra.

En un principio fue un almacén de ramos generales en una zona por entonces conocida como “chacra del Francés”, sin embargo, hoy es un bodegón conocido en toda la ciudad ya que sus porciones tienen la fama de ser generosas y tiene su saber algo indefinible que hace acordar al hogar.

El legado de los bodegones

Este tipo de establecimientos tienen su origen en la inmigración italiana. Y Roque es así, en toda su esencia. Egidio Di Lorenzo se llamó el creador de este almacén. Vino a la Argentina en el momento que se avecinaba la Gran Guerra o Segunda Guerra Mundial, como muchos otros. En ese entonces, se decía por Europa que las calles tenían adoquines de oro y todo inmigrante quería viajar a instalarse aquí.

Don Egidio levantó este sitio utilizando su empeño y voluntad sin par y ¿quién era el público de este negocio? Los obreros. Los obreros que levantaban por ese entonces el Gasómetro de San Lorenzo. El lugar fue transformándose poco a poco y de almacén se transformó en un bodegón.

¿A qué llama un Bodegón?

Todos sabemos que es un bodegón, si somos porteños. Pero aclarémoslo, para aquellos que provienen sobre todo del extranjero. Son lugares con historia familiar, con recetas bien españolas o italianas, como Milanesa a la Napolitana o tortilla de papas, con porciones grandes que se pueden compartir. Siempre o casi siempre, están ubicados en lugares que de tan antiguos son un orgullo de la ciudad. Muchos de ellos se han declarado patrimonio de la Ciudad de Buenos Aires.

Actualidad en el Bodegón Roque

Hoy quien atiende el negocio es su bisnieto, Gustavo Di Lorenzo. La cocina para él, por tanto, no es simple comida, sino algo directo a su corazón, donde llevamos eso que se llama familia. Por eso siempre ha dicho que a él le pone contento que la gente, justamente, se vaya contenta. El lleva esto como una herencia familiar, pero es chef profesional, también.

Repasemos para hacernos agua la boca su carta: los clásicos se destacan, como el pechito de cerdo o el amado bife de chorizo con crema de puerros o la reverenciada tortilla de papas. Sin embargo, el protagonismo se lo lleva el Alfajor Salado. ¿Pero qué es esto? – se preguntarán con una sonrisa y con mucha sorpresa Se trata de una enorme torre de láminas de lomo con panceta y una capa de provoleta. ¿Sola? ¡No! Sobre un colchón de papas españolas.

Se podría decir que este plato es venerado, que tiene “seguidores”, pero presentes, los comensales del Bodegón Roque. Por supuesto, para aquellos amantes de los dulces, está el postre que no falla: flan mixto y un postre también que nos sorprende por su nombre, la Copa Boedo. ¿Vayan y sabrán de qué se trata? No los defraudará, se los aseguro.

No encontrarás en el menú, platos que te resultan sin personalidad, sino algo sobre todo bien porteño, que refleja nuestra identidad, la que conocemos desde chicos a través de las comidas familiares que nos reúnen a la mesa. Otro de los factores para sentirlo así es que no se ha cambiado el estilo de vajilla de loza blanca, que nos resulta querido y cuya técnica de confección es perfecta, dicen muchos.

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